AMERICANA

De pronto su anatomía se cruzó en mi mirada,
y sus labios rozaron los míos,
pude tocar sus curvas;
peligrosas y hermosas como las olas del mar.
 
La habitación del hotel en fuego se encontraba,
nuestros cuerpos se juntaron
y formaron una sola masa;
éramos uno solo
 ardiendo en el calor de la pasión.
 
Dos jóvenes,
cada uno en busca de algo diferente
que se encontraron para complementarse
y quererse efímeramente;
como el brillo de una estrella fugaz.
 
Americana peligrosa,
americana malvada;
clavaste una flecha en mi pecho
para no olvidar tu mirada.
 
Rubia como los rayos del sol,
pálida como la luna;
eres una obra de arte
que alumbraba mi penumbra.
 
Y te fuiste,
me dejaste,
otra vez roto estoy;
solo quiero dormir,
despertar y olvidar
que un día tu cuerpo
fue de mi propiedad.