CARTA A LOS JUECES DE LA VIDA

Señores jueces de la vida, el silencio me está causando dolor y no puedo expresar lo que siento porque tengo miedo de ser yo mismo, ustedes no nos enseñaron a ser fuertes a los que pertenecemos a la minoría; sin embargo, lanzan sus flechas y nos destrozan con sus insultos. Perdón por no ser perfecto como ustedes, dueños de las masas, del mundo, dueños de nada.

Esto duele, cada comentario parece ser un dardo que se clava fuertemente en nuestras espaldas y nos va fulminando desde adentro, ustedes los “fuertes”, “los machos sin miedo” nos juzgan por lo que ven a través de sus ojos, pero no con el corazón. Un poco más de empatía pido, que respeten nuestras diferencias porque en la rareza está la verdadera belleza.

RAPHAEL

Te fuiste,
y junto a ti
 se fue el calor del verano;
ahora todo es frío.
 
Te marchaste,
y junto a ti
se fue mi alegría;
ahora esto es melancolía.
 
Desde que tú me dejaste,
mi corazón se ha ido
rompiendo poco a poco;
ahora nadie podrá reconstruirlo
y me toca hundirme
en la oscura depresión
que viene después del amor.
 
Estoy solo,
escribiendo en las viejas
páginas de mi diario,
mientras mis lágrimas
se escapan para hacer correr
 la tinta con la que he plasmado
frases de amor
que ya no tienen destinatario.
 
Y con llanto
me toca decirte adiós,
pero en mis entrañas
sé que no es lo que siento.