VALENTÍN

Ningún beso pude darle, ningún abrazo, ningún ‘te quiero’ pude decirle, y eso me arde, me mata, me quema.

Los veranos sin él son más fríos cada día y su recuerdo sigue presente hasta este día; es como llevar una cicatriz y recordar lo que hay detrás.

Aquel hombre al que tanto lloro… fue el único que me enseñó el verdadero amor, y yo sabía que estaba allí incluso cuando lo lastimaba; nunca guardó rencor.

Mis brazos aún pueden sentir sus abrazos, mi mente aún puede recordar su voz, mis ojos aún ven su imagen; él se fue de este mundo, pero no de mi corazón.

Aquel hombre que amo y al que amaré por toda mi vida se llama Valentín y es mi abuelito; es una estrella más brillando en mi cielo.