ESTO NO ES QUERER

Te observo de perfil, tus lágrimas caen como una cascada… mojando el salón.

Sollozas como una niña… triste y resentida, pero sabes que lo amas y perdonarás cada herida, cada infidelidad, cada rosa regalada para remplazar sus mentiras.

Y ahí vas otra vez, sin miedo a caer, convencida de su cambio y de sus besos de papel.

¿Qué pasó?

¿No lo digas? Ya lo sé

Te lastimó, estás llorando una vez más, inundando cada esquina, cada habitación, gritando y destruyendo sus fotos que guardas bajo llave en el cajón.

Con ultraviolencia, sus puños dejan marcas en tu rostro y cuerpo, pero tu corazón dice quererlo y cada vez que te lastima; tú vuelves a él como un perro arrepentido a su dueño.

Ardiendo – Kevin Ramírez.

MasticadoresEros

Photo by Kelly Lacy on Pexels.com

Dejé caer tu mano tibia sobre el punto más alto de mi excitación

Dejé que tu boca lujuriosa me llevara de ida y vuelta al sol

Dejé que tus palabras calenturientas humedecieran mi perversión 

Dejé que tu lengua se atascara en mi garganta

Dejé que tu desnudez provocara aquella flama y la tan anhelada fricción.

¡oh! ¡oh! ¡oh!…

Y quemamos la habitación…

Todo se volvió pasión a nuestro alrededor, todo vestido de rojo, todo ardió

Nuestros gemidos igual que en una obscena canción de reggaetón

Nuestros cuerpos se enredaron, formaron una sola masa, la perfecta unión

Nuestras pupilas dilatadas, respiraciones agitadas como el sonido del motor de un recién estrenado tractor.

¡Oh! ¡Oh! ¡Oh! 

Valientes y bañados en sudor

Enardecidos fuimos amor, fuimos verano, fuimos lo que el deseo sexual permitió. 

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A TU ESPERA

Tomada de bloddeimagebes.com

Y me tocaste, cómo si estuvieras acariciando un pétalo de flor; con cautela… y disfrutaste el roce de tus dedos en mi piel tersa.

Y me besaste, como si mis labios te pertenecieran; sin ganas de soltarlos, apresurado y apasionado.

Y rompiste mi barrera, entrando hasta el fondo, estremeciéndote de placer; queriendo más de lo que un día te pude ofrecer.

Y se acabó todo, me dejaste llorando, con mi corazón supurando melancolía y mi cuerpo roto; a la espera que regreses algún día.

Kevin Ramírez – Tocando el cielo.

MasticadoresEros

Fotografía tomada de Pinterest.

Las noches de invierno no son frías estando a tu lado,
todo a nuestro alrededor se hiela, pero nuestros cuerpos se calientan mutuamente.
La cama baila al ritmo de la vacilación de tus caderas.

Las paredes oyen el sonido de la excitación, del placer y del amor que nos recorre.
Eros observa desde su trono mientras tú y yo nos sumergimos en los movimientos bruscos de nuestros cuerpos,

chocando como el brillo de las estrellas en el firmamento.
¡No, no exagero, estoy tocando el cielo!

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