Un ayer, un mañana

Crédito: Amino Apps
Hoy me levanté con ganas de fumar,
con ganas de ver qué hay más allá
de las paredes de mi habitación;
no me sorprendería ver la preocupación
pintada en los rostros de los seres
que rondan allá fuera.
 
Es un día soleado,
las calles no están tan llenas,
las personas miran sin mirar,
caminan asustadas y otras solitarias.                                                                
 
Las adversidades de la vida son muchas,
pero pocas personas las afrontan,
algunas se hunden en ellas
dejando que el tiempo las alcance
y las desaparezca.
 
Pienso en el mañana,
queriendo olvidar el ayer,
un ayer que me ha dejado
un sabor amargo en la boca.
 
Mi rostro, 
mi rostro dibuja un semblante
abrumado por la pandemia,
mi sonrisa se ha ido en el aire
y mi llanto se escucha por las noches.
¡Mierda!
Extraño mi familia y amigos.
 
No sé por cuánto tiempo
podré contener la depresión,
no sé cuánto tiempo pasará
para ver a quienes quiero en realidad.
 
No hay horarios ni calendarios,
todos los días son iguales,
quizás uno de estos no vuelva a despertar
para sentir como el sol 
entra por mi ventana y besa mi escamosa piel.
 
Me muero.