¡¿Por qué?!

Los violines están llorando esa triste melodía por última vez, mamá los acompaña con su llanto y papá con sus gritos e insultos.

Las manecillas del reloj parecen no moverse, las horas pesan y mi dolor crece; me desmorono. Me asusta perder a mi familia, me duele ver a una mujer destrozada, me mata saber que no habrá más navidades juntos ni cumpleaños que celebrar.

Él se ha marchado con su nuevo amorío, todo acabó y solo puedo decir que, ¿por qué jurar amarse hasta la muerte si lo primero que muere es el amor?

Condenado

Las voces roncas que el viento ha arrastrado del norte se han quedado atrapadas en mi cabeza. Unas me lloran, otras me retan y algunas me insultan. Vivo en incertidumbre, en busca del saber pero solo encuentro el fracaso, papá me lo reprocha cada mañana y me hiere con sus palabras.

Soy el árbol estéril que nunca florecerá y que será arrancado de raíz para convertirse en leña, nada más que eso.

Lluvia de esperma

Mi cuerpo se tiñe de bronce mientras el sol besa mi escamosa piel. 

Me despojo de los harapos que cubren mi fruto perfectamente escondido y maduro; 

lo toco. Se despierta. 

Se desenreda de la selva que lo rodea y empieza a humedecer; está gozoso. 

Lo toco, lo acaricio 

y lo ensalivo lubricando su cabeza rosa pasión,

mientras en mi mente yacen un sinnúmero de pensamientos lascivos.

Echo mi cabeza hacia atrás, 

mi mano no busca detenerse, 

entonces se acelera. 

Sí, el rubor pinta mi rostro y mis pupilas se dilatan… 

¡ya estoy llegando!

Ah… ah… ah…
Lluvia de esperma

El pasado, mi oscuro amigo

Estoy sentado en mi cama con las dos manos tecleando este escrito y con lágrimas que brotan de mis vértices, no quiero estar triste… no es mi intención.

He decidido escribirles a mis demonios, a los fantasmas que viven tras las puertas de mi closet, a la muerte que habita en mí; déjenme en paz.

Sí, ha vuelto la oscuridad de mis días… el tormento de mi puta vida; mi pasado, mi inseparable amigo:

Recuerdo con claridad como sus manos ásperas desabotonaban mi camisa, como su miembro frotaba contra mi cuerpo desnudo y paralizado. Fueron minutos que parecieron horas de tortura.

Mis gemidos eran música para sus oídos, mis lágrimas risas para ellos y mi cuerpo de todos menos mío.

Me violaron, me destruyeron, me mataron y de mí todos se burlaron.

Me hirió más no poder contarle a nadie sobre lo sucedido por miedo al rechazo. Viví años con esa espina clavada en mi carne; ¡qué desdicha la mía!

Mis padres ignoraban las señales que les daba, mis hermanos siempre me marginaban… era yo y mi soledad añorando la muerte a temprana edad.

Guardo cada insulto en mi suicida mente, cada rostro, cada escena… y tengo miedo a lo que pueda sucederme en aquellos momentos como este, en los que siento que será mi despedida.

Lo anteriormente escrito en cursiva es un extracto de algo que redacté el año pasado cuando me sentía apesadumbrado y lo comparto hoy porque quiero que conozcan mi dolor, además de que empaticen con quienes hayan sido abusados sexualmente.

Trato de mantenerme positivo, de ejercitarme y de tener mi mente ocupada, sin embargo, mi pasado siempre arruina mi vida haciéndome llorar un río de dolor y culpa.

07/03 llanto de mi madre

Mi madre llora sin control alguno, sus sollozos a mi corazón empequeñece.

No soy bueno brindando afecto; nadie me lo enseñó, pero verla lastimada me duele en el fondo de mi ser. No sé qué hacer ni qué decir, solo la observo y la escucho mientras conmigo desahoga sus penas.

De pronto la lluvia comienza a caer en nuestro techo de lata, ese ruido a nuestras voces enmudecen mientras nuestros olfatos perciben el petricor que emana del suelo; rico aroma.

Sus lágrimas secan, una sonrisa en su rostro dibuja y puedo entender cuán fuerte es y lo mucho que ella lucha para ver a sus hijos bien.