Saudade

Mis ojos están hinchados de tanto llorar,
tratando de olvidar
tu cruento amar.

Ato mis manos y
me resisto a tocarte,
tapo mi boca para evitar besarte,
quiebro mis pies para no correr hacia ti;
me opongo a este estúpido sentir.

Tengo que parar,
mi corazón está muriendo
y tú a otro estás queriendo.

No podemos resucitar lo que ya murió,
no podemos olvidar lo que un día
causó mucho dolor,
este final es predecible
al igual que tus excusas de niño llorón.

Muerdo mi lengua
para no llamarte,
grito y trato de odiarte,
pero es inútil.

Es que creer en ti
por última vez,
sería morir en vano
por alguien que siempre hará daño.

ODIO QUE NO TE ODIO

Te vas,
tu anatomía se desaparece
en medio de la nada,
mientras en mi rostro
cruza una cascada
que va inundando la habitación de melancolía.

Odio haberte conocido:
haberme enamorado de ti fue mi error
y no te culpo por aquello
porque sabía que querías jugar
un ratito conmigo; y acepté el riesgo
de tu estúpido amor.

Me lleno de dolor,
mi corazón está en mi mano:
supurando y agonizando.

Tus escuetas palabras dulces
me retumban en la cabeza
como tambores del circo
que montaste para que me creyera
 los trucos baratos de tus sentimientos falsos.

Tus besos,
aún los siento regados por mi cuerpo,
son como mis lunares;
difíciles de contarlos
e imposible de borrarlos.

¡Cómo los odio!
Quisiera cerrar los ojos
y dejar de pensarte,
de llorarte.
 
¡Te maldigo!
¡Te extraño!
 
Sollozo, grito, te deseo:
si el amor es vida...
¿Por qué estoy muriendo?

Detesto que mi almohada
tenga impregnada tu aroma
 y que el colchón guarde la forma
de tu coraza gruesa y fornida:
magnífica obra.

Lo sé,
suena incoherente,
pero… me llenaste y me vaciaste
al mismo tiempo;
regalándome buenos y malos momentos
en lo que duró nuestro romance estólido,
ahora este yace en el viento
y en mi pecho un agujero que crece más y más.
 
Te odio,
pero lo que más odio
es que no te odio,
sino que te amo.
 

Apnea fálica – Kevin Ramírez

MasticadoresEros

Fotografía fondo marino de: Konan Paradise – San Andrés Islas, Colombia.

Me tienes sudando

goteando encima de tu pecho mientras estás dentro.

!Oh chico malo¡

Tus tatuajes y tus manos ásperas como lija, que a mis ganas son más suaves que los pétalos de una flor

mucho más excitantes que un buen de rock ‘n’ roll.

Ahórcame porque yo lo digo

azótame porque yo te lo pido.

Siente cómo me pierdo entre tus bruscos movimientos.

Soy una alimaña de perversión traviesa

soy quien te hace perder la cabeza.

dilata, rompe, construye

soy tu fantasiosa poesía hecha realidad.

Quiero ser tu guitarra: afíname, entóname, tócame como si esta fuese la última vez que sueno…

!Oh chico malo¡

baja lentamente, llega a mi flor, como un picaflor, entra en mi…

Estoy en las nubes…

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