Un mal querer

No digan que me quieren, si sus acciones demuestran lo contrario, si eso es querer; prefiero a que no me quieran.

Todos los días son oscuros, y de mis vértices brotan lágrimas grises que van quemando la poca felicidad que sobra en mí.

Quería ser un sueño, pero me volvieron una pesadilla; quería ser alegría, pero me convirtieron en llanto.

No me digan que me quieren, si cuando caí; nadie estuvo allí para levantarme, así los fui perdiendo, y en la soledad de este mundo me fui hundiendo.

Hay muchas heridas por curar, muchas de ellas, imposibles de sanar; sigan sus caminos y no me vean sangrar en este vendaval.

Quería volar, pero destrozaron mis alas; quería correr, pero quebraron mis talones; quería sonreír, pero oscurecieron mi corazón.

Si así se quiere a alguien, es mejor que no quiera a nadie.

MEZCAL

Señor cantinero, escuche;
la vida que yo he vivido, no le ha tocado vivir a usted;
recorro bares en el frío porque afligido estoy,
entre la insurgencia y malas caras; tengo que sonreír,
puesto que, “los jueces de la vida” me han condenado
y me han roto a pedazos para verme morir.
 
No culpo a nadie de mi desdicha,
tampoco de mi mal,
pero si haberme enamorado de él
es mi sentencia,
me beberé todo el mezcal.
 
Llegarán tiempos de oscuridad en mi vida,
mi testamento está escrito con tinta sangre
sobre mi corazón,
solo les pido;
carpe diem
y crean en el amor.
 






ECUADOR

Confieso que fui un creyente de sus falacias, al igual que muchos más, pero sus promesas han quedado en el aire y en nuestras manos; nuestras ilusiones y aspiraciones.

Ha pintado sobre el lienzo de nuestras mentes una gran utopía, y con la fuerza de sus palabras nos ha hecho creer un sus ideales.

Pero después de tanto engaño, nos hemos quitado la venda de los ojos y estamos luchando por un nuevo Estado, porque está revolución; no acabará hasta que el país vuelva a su soberanía y libertad, no cesará hasta que vuelva a llamarse Ecuador.

MAMÁ

En el silencio de la madrugada escuché un llanto; era mi madre, triste como casi todos los días, pidiéndole a Dios clemencia por aquellas personas que al abismo la mandaron y rogando perdón por sus pecados.

En su oración; ella manifestaba querer olvidar el dolor que en su corazón guardaba y poder sanar las heridas que aquel hombre le causó.


Creía que sólo yo tenía problemas, pero escuchándola me di cuenta que las personas más sonrientes son las que más dolor cargan en sus cuerpos y en sus venas.

UN SUEÑO, UNA UTOPÍA

La brisa del mar y el ruido de las olas me llevan a una isla imaginaria; una isla en donde todos somos iguales, donde ya no hay guerra, donde las personas hacemos la paz y la maldad ya no reina.
El ruido de las aves nocturnas y la luz de la luna me trasladan a una nueva tierra; un pedazo de tierra donde el dolor es cosa de ayer y la felicidad es el himno de los que vivimos en ella.
No quiero despertar de  este sueño utópico; quiero ser libre de todo el peso que me ata a esta maldita vida, quiero ser feliz, quiero ser positivo, quiero ser yo.

REPRESIÓN

Soy parte de una juventud apartada de las demás; de una juventud oscura, adolorida, rota, suicida, marginada y creativa; que busca la solución para adaptarse a un universo donde no encaja.
Quiero ser yo, pero los locos de este manicomio me reprimen para ser como ellos.
Quiero volar, pero los cazadores me cortan las alas.
Quiero correr, pero la arena movediza me detiene, me atrapa, me mata.
He comprendido que lo más importante es aceptarse a uno mismo e ignorar los comentarios asesinos de los crueles sanguinarios que buscan perforar tu cuerpo y exprimirte el cerebro, hasta que te conviertas como ellos; uno más del manicomio.

ELLA

Mi chica está sentada cerca de la alberca luciendo su piel aterciopelada y bronceada brillando como un astro de luz en el espacio.
Mis sentidos se paralizan al ver su anatomía desnuda y mojada, sus labios rojos carmín destilan sensualidad y sus pechos denotan pasión.
En mi mente retumba el motor de mi corazón que se acelera a mil por minuto cuando ella se acerca a mi piel para una dosis de amor.
No sé si las mariposas que siento en mi estómago ella las siente, pero lo que sí sé es que ambos queremos morder del mismo fruto.

NACIDO PARA SUFRIR

Sí, creía en santos y ángeles cuando los necesitaba, pero ellos estaban ocupados salvando otras vidas mientras la mía en la oscuridad se deshacía.
Viví una vida turbia y poco agradable; unos padres cegados por sus problemas, abuso sexual, bulying, hermanos que pensaban por ellos mismos, tristeza y drogas; todo eso me llevó al borde.
Divagaba en los paraísos que me pintaba el alcohol y los estupefacientes, tratando de encontrar la felicidad, pero lo único que hallé fue hundirme más hasta tratar de quirtarme lo que todos llaman vida. Me perdí por muchos años, confundido deambulaba por las calles frías y solitarias de las noches mientras los demonios de mi cabeza no dejaban de hablarme: “morir no es tan feo”, “ellos no te merecen”, “acaba con este sufrimiento”, “muerto estarás mejor”.
Y otra vez traté acabar con todo esto que mi cuerpo guardaba; el dolor y pena era más grande con el pasar del tiempo, ya no sabía como controlar mi mente.
Mi aspecto físico fue cambiando notoriamente con el pasar de los días, el único alimento era las canciones tristes y los problemas de mis padres, ellos trataron de ayudarme obligándome a comer cuando lo único que quería era apoyo emocional y a alguien a quien contarle lo horrible que se siente que un cerdo toque tu cuerpo y lo sucio que es que penetren con brutalidad tu inocencia.

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