Hastío y soledad

Adiós amor, no olvides que te amo y que siempre te amaré.

En mi pecho llevaré la estaca que me matará de hastío y soledad.

Sé que me arrepentiré por esto; por dejarte sin mis besos y abrazos,

Mas no espero que lo comprendas, tampoco que me perdones por destrozar tu corazón de esta vil manera…

Pero es mejor así antes que hacerte más daño.

Trazaré un caudal con mis lágrimas y en él navegaré de sur a norte,

En las aguas frías de mi soledad.

En esta vieja barca,

Subirán mis demonios y junto a ellos me ahogaré hasta fallecer mirando el ocaso mientras la noche cae y la luna me observa.

Sempiterno

Tengo lagañas adheridas a mis vértices y trizado el corazón desde varios años atrás. Las cosas hermosas dejaron de serlo cuando él se fue y es que todo parecer perder sentido sin su presencia, incluso la vida me está hartando.

Dicen que debo superarlo, pero no entienden que ese hombre al que tanto le dedico escritos y lágrimas, no es cualquier persona; fue el primer hombre al que amé, sigo amando y amaré por siempre.

Ese hombre me vio nacer, crecer y yo lo vi  fallecer, me causó depresión su repentina partida, nadie me enseño lo duro que son las despedidas y lo difícil que es sonreír después de aquello.

Lo busco en sus fotografías, en sus cosas, en el aroma de su ropa guardada, y no lo hallo. Me derrumbo y nadie parece notarlo.

Quisiera que todo esto fuera una pesadilla para tenerlo a mi lado y poder seguir observando los arreboles junto a él y bailar bajo las luces blancas de su cuarto empolvado. Lo extraño y nunca podré reemplazarlo.

QUERIDA ROSA

Querida rosa, hoy he venido a regarte con mis lágrimas y a cantarte melodías que salen de mi corazón.

Tus espinas son dardos clavados en mi carne que van dañando mi interior.

Querida rosa, eres la única en mi jardín; y cómo tú no hay nada que se le parezca.