Me enamoré

de quien iba a romper mi corazón,

ilusionándome en cambiar

el rumbo de aquella maldita dirección,

entregando carne y alma

a un ser que no vio nada más

que un cuerpo desnudo

para su diversión.

Y recordaré

toda la poesía malgastada en él,

todos los besos y caricias

que han quedado en el ayer,

hundiéndome en la depresión

de un amor que nunca valoró

lo que este ser decante le ofreció.

Me alegro por él;

ha encontrado a una mujer

que le ha dado el fruto

que en mi jardín mórbido no pudo florecer,

pero que anhelaba que lo hiciera.

He tocado puertas

en muchos corazones,

ninguna se ha abierto,

ahora creo que el amor

es un juego violento

en el cual pocos pueden ganar

y bailar en el viento.

Es obvio;

he perdido,

me arriesgué… y ahora

sostengo en la mano

mi corazón partido

y en la otra

las ilusiones de estar unidos.


Una respuesta a «ME TOCÓ PERDER»

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