¡Oh chico!
¡Oh chico!
Mis piernas tiemblan, y todos mis sentidos se paralizan cuando tus manos me rozan como una cálida brisa.
¡Oh chico!
Mi boca está seca; bésala y pasa el grueso de tu lengua húmeda por los rincones escondidos de mi delicadeza.
¡Oh chico!
Átame a las patas de tu cama,
átame a tu vida, quiero ser tu esclavo.
Quiero estar a tu lado cada mañana de tus desolados días.
Acompañarte con abnegada ambrosía es mi destino.
¡Oh chico!
Hazme el amor y entre tus sábanas:
mátame y revive mis deseos una y otra vez.
¡Oh chico!
Mi cuerpo es un libro con páginas vacías,
pasa tu dedo inquieto y escribe una historia ardiente de amor sobre mi piel.
¡Oh chico!
Me corro mientras dentro de mí también te vienes con prisa.
Míranos, estamos levitando de placer.



Deja un comentario