Querido frívolo,
Mis ojos lloran cada vez que tú desapareces entre los dulces vicios de esta enorme urbe,
Sé que tu alma abandonó tu cuerpo y que de empatía careces,
Pero dime, ¿sigo siendo tu Romeo?
No respondas, conozco la respuesta.
Cada lágrima es más espesa que ayer,
Cada lágrima que rueda de mis cóncavos ojos son la prueba de mi amor,
Pero tu egocentrismo te nubla la visión.
Temo por mi vida, por la tuya y por la nuestra;
Por lo que tenemos y por todo lo que podemos perder:
Te da igual, lo sé.
Azul como el océano es tu visión,
Encantador y triste mirar que desarma mi cuerpo a su potestad;
Tocas cada parte de mí
Como si mi famélica anatomía fuera de tu propiedad
Y sin querer, tú ya estás devorando
La carne que abriga a mi delgada estructura.
De migajas y drogas vivo desde que estoy contigo,
He enloquecido y a mis amigos… a todos ellos he perdido
Por este inestable amorío.
El hastío y la monotonía ha matado el cariño que te tuve,
Sin embargo, en el fondo de mi ser yacerás dormido
Si un día logras despertar aquello que sentía por ti,
Aquello que vi y que
En tus vicios se desvaneció.
Querido frívolo,
Amarte es un dulce martirio,
Un camino de fango que asfixian a mis sentidos
Y hoy renuncio a tu falta de querer.
¡Adiós!
SI TE GUSTÓ, PULSA ME GUSTA Y COMPÁRTELO EN TUS REDES
Deja un comentario