Cuando estás lejos de mí, soy el ser más infeliz,
Desearía que te quedarás aquí para siempre, pero te marchas antes del amanecer.
Lo entiendo.
El sol llega cuando tu aroma cruza por esa puerta y se desvanece entre los olores de la gente.
Te agarro del brazo queriendo que te quedaras; sin embargo, tu mujer espera por ti y me tengo que acostumbrar a verte esporádicamente por la madrugada.
Adiós, amor…



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